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Hay temas que son recurrentes en la vida, por lo menos en la mía. Hace poco he visto la película La Familia Bélier una película de la que no que no me esperaba demasiado y de la que me he llevado muchas cosas. Entended la recomendación bajo mi contexto (mamá de tres) pero creo que incluso sacándolo del mismo la peli os gustará.

Supongo que de una manera u otra a todos nos ha pasado con nuestros padres, todos queremos que nuestros padres se sientan orgullosos de nosotros. No es que ellos nos metan esa presión, o al menos no fue mi caso, pero es la consecuencia natural de estar tú orgullosos de ellos.  Esto puede afectar a cualquier cosa: a dejar a una pareja, a irte de casa, a tener una forma de vida diferente a la suya, a que te guste el mar o la montaña,…

Recuerdo que cuando decidimos irnos a vivir juntos Contrapunto y yo, me fui por la noche a la cama de mis padres y les dije que me iba a vivir con él  en un mes. Llevábamos nueve juntos. Mi madre se quedó sorprendida, asustada. Ahora lo entiendo. Me dijo que aquello era una cosa muy seria que no se podía hacer a la ligera. Yo, en mi estilo, le dije que no le estaba pidiendo permiso, que le estaba informando (Vaya con la niña! Siempre tan… brusca…). Ella sólo estaba asustada, se iba su pequeña.

Es pronto pero también hay que tenerlo siempre presente: Raíces y Alas. Raíces para saber quién es, para hacerle persona y Alas para volar, para vivir su vida. Yo sólo llevo siete, pero son  muchos los años que te das por entero a los hijos, son una parte de ti, una extensión. Te preocupas, los ayudas, los quieres, te desesperas, te desesperan,… y parece que al irse eso va a desaparecer. Pero no. Sólo cambia. Todo eso continúa pero de otra manera.

Volar

Y no sólo al irse eso pasa, no sólo para que sepan irse tienes que darles las alas, también para ser como son aun cuando viven bajo tu paraguas. Lo que les gusta y no les gusta hacer, lo que quieren estudiar, a quien quieren querer,… todas esas son decisiones que tienen que tomar ellos y, seguramente, muchas de esas decisiones no serían las que tomarías tú pero les diste las alas. Les tienes que dar esas alas para que ellos puedan ser lo que quieran ser. Unas alas para volar.

Y no me voy a olvidar de las Raíces. Raíces para hacerles buenas personas, para que tengan un criterio propio y para que vuelvan, para que siempre vuelvan, no sólo porque lo necesiten en un momento puntual, si no porque quieren, porque les apetece, porque ha arraigado un sentimiento de pertenencia, porque sea aquí donde sientan sus raíces. Quizás algún día cuando relea estas últimas líneas opine diferente, si es así ya os lo contaré.

Si vas a ver la película no veas el video. No te quiero contar el final.

Un place. Como siempre.

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