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Si las economías familiares no están para muchos trotes, este dos últimos meses le hemos tenido que añadir 4 bodas (además todas fuera de Madrid). Las he tenido en todos los formatos: sin niños, con niños, sola y solo con Chiquitita.

just married en coche cubano

En la primera conseguimos que todos mis Condicionantes tuvieran una casa de acogida. Los mayores sin problemas. Chiquitita la lió. La lió tanto que la posibilidad de dejarla en las otras tres bodas se esfumó. Por daros una idea, eran las seis de la mañana y todavía no se habían hecho con ella. Creo que su problema fue que partieron con miedo y si los niños te ven con miedo te comen.

La diferencia de ir a una boda con y sin niños es como la que hay entre  ir al parque de atracciones o ir de cena romántica. Si vas con niños prepárate a hacer pensar qué se va a poner cada uno de ellos, a hacer maletas, a volverte loca para que se porten aceptablemente, a tener planes concretos para el propio día de la boda (con el fin de que no se aburran y así lleguen a la boda un poco tranquilos, no como animales enjaulados) y para el día siguiente, porque sí, ellos se van a levantar como si fuera cualquier otro día. Si vas sin niños, ponte mona y disfruta.

Para los niños, en mi opinión, las bodas de tarde se les hacen muy largas. Desde que estás en modo boda hasta que llega la hora del baile pasa demasiado tiempo. Ninguno de mis condicionantes consiguió mantenerse despierto hasta el baile. Aún así lo pasaron de miedo.

Para la tercera boda, Contrapunto que es un majo me propuso irme sola y quedarse él con los niños. Me pareció tan buena idea que desde que me lo dijo empecé a moverme para conseguir que fueran todos mis hermanos en las mismas características (sin niños los que tienen y sin pareja los que no). Porque dentro de esas pequeñas cosas que echas de menos es tener tiempo de estar con tus padres y hermanos tranquila, sin interrupciones, sin tener que estar sin perder de vista a los niños mientras hablas con ellos, concederles (concederte) tiempo en una conversación, una comida,… Lo conseguimos y fue estupendo. He de decir que mis hermanos intentaron hacerme como se suele decir la trece-catorce e irse pronto al hotel y yo les dije, como si de Ozores se tratase: “No hija no!”. Tuve que tirar de los más viles artificios (sólo te pido esto, no me podéis dejar aquí sola, para una vez que podemos,…) y hasta salir corriendo detrás del que se ofrecía amablemente a acompañar a mis padres hasta el autobús. No me fiaba un pelo. Lo pasamos en grande.

jugando al escondite

La última hemos ido Contrapunto y yo con Chiquitita. Más fácil que con todos pero no tan cómoda como ir sola o solos Contrapunto y yo. Rubita lo pasó en grande: antes de la boda, con su primo y, durante la boda, en la que se despertó a las 2am y estuvo en la pista hasta las 5am hartándose de chuches.

En todas las bodas lo hemos pasado genial y la sensación general es que los niños son un encanto. Reto superado!

Un placer. Como siempre.

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