Etiquetas

,

Esta vez sí, con casi 7 años y medio, al primero de mis condicionantes se le mueve un diente! No sé quién está más contento él o yo. No para de hablar de su diente, si se le cae comiendo lo que va a hacer, que no quiere que se le caiga en el cole para no perderlo, que cuánto apuesto a que se le cae antes del martes, que a lo mejor ahora se le caen uno cada semana,… está taaan contento!!

perez

Justo hoy (el día que comienzo a escribir esta entrada) tengo una despedida de soltera y no duermo en casa, el pobre le ha dicho a su padre que si se le cae hoy lo guardamos para ponerlo mañana con mamá. Es que es tan rico!

Pues bueno, no sólo a él le preocupa que se le caiga el diente y yo no esté, pero bueno, así son las cosas. Como ya sabéis, esos rollos que juntan niños, con magia e ilusión me vuelven loca. No sé si recordaréis que hace ya más de cinco meses preparamos la puerta del ratón Pérez con el fin de acortar la espera que se ha hecho muy pero que muy larga. En ese tiempo a la puerta, como os podéis imaginar, se le ha caído el cartel, el pomo,… (Chiquitita – o Gozzila como le llaman otros – no perdona una) Vamos que no sé cómo va a entrar el pobre ratón.

Ayer por la noche, entre las 12 y las 2 de la mañana para las que os preguntáis de dónde saco el tiempo, rematé la llegada del Ratón Pérez con estas cositas:

  • Una Carta que le ha escrito el ratón:

carta2carta

  • Un certificado de entrega como este:

Ratón Pérez

  • Y el regalito (claro!): En esta ocasión va a ser un Jazzy en formato juego de mesa que encontré en una tienda maravillosa de esas de cosas tontas pero resultonas.

Pues ya ha pasado el fin de semana largo y el diente sigue en su sitio. Seguimos esperando. Seguimos con la ilusión a tope. Esta tarde hemos estado recomponiendo la puerta de entrada y para mañana se lleva al cole una cajita para guardar el diente si es que se le cae. Qué ganas tengo de ver su cara de ilusión cuando se le caiga y sus nervios para dormirse.

No quisiera cerrar esta entrada sin contaros que ya hay niños de su edad intentando matar la ilusión con respecto a este tipo de cosas. Qué niños tan malos! o qué hermanos mayores tan… Él tiene claro que es imposible, pero ya tiene en la cabeza esa variable. Es muy pronto para eso. Demasiado.

En mi casa siempre se cuenta una anécdota al respecto. Mi hermana mayor ya tenía edad para saberlo y cuando se lo fueron a contar, viendo a la segunda con esa cara de pilla y de que yo ya sé de lo que estáis hablando, se lo contaron. Ella se quedó impactada. Mi padre le dijo: “Claro pequeña, como el Ratoncito Pérez”  Y ella dijo con una voz de inmensa pena: “El Ratoncito Pérez también??”. Mis padres siempre se arrepintieron. Soy de las que piensa que en estas cosas es mejor pasarse por exceso.

Un placer. Como siempre.

Anuncios