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Vaya título para una entrada, ¿no?. Pero es que sí, es que los culpables de las lombrices infantiles son unos huevos microscópicos que ellos de manera accidental se tragan cuando juegan con la arena en el parque, cuando chupan cualquier cosa que las tenga,… Esos huevecillos pasan a su intestino donde crecen durante uno o dos meses y es, en ese momento, con nocturnidad y alevosía, donde las damas de la camada salen por el culete a poner  hordas de huevos para mantener la estirpe produciendo un picor insoportable a las pobres criaturas.

lombrices animadas

¿Qué cómo sé tanto del tema? Porque la Rubia acaba de tenerlas.

Como sabéis, por una razón u otra, la noche en mi casa es un no parar. En concreto la Rubia no ha adquirido todavía la habilidad de encontrar el chupete cuando se le cae por la noche ni la capacidad de aguantar ocho horas sin comer, lo que compromete mucho las horas nocturnas. Aunque esto parezca un suplicio, lo cierto es que no lo es tanto porque yo sí que he adquirido la habilidad de encontrarle el chupete o darle el biberón sin despertarme del todo. Pero es que desde hace unas semanas para acá, los gritos y llantos eran inauditos con arrancamiento de pijama incluido.

Contrapunto comenzó a pensar que Chiquitita era un miniRubio y que estaba empezando a comportarse como lo hizo el Rubio los dos primeros años de su vida. Y es que no hay nada peor que un mal recuerdo y que creer que puede volver a tu vida esos malos tiempos.

En mi caso, tenía claro que le pasaba algo: hongos, infección de orina,… no sé, algo. Al final la llevé al médico y me dio el volante para el análisis de orina pero también me dijo: mira por la noche a ver si le ves lombrices que este año ha habido muchas. Al principio no le eché mucha cuenta al comentario y seguía en mis trece de “la pobre!, si tiene hongos… con lo que molestan!…”, pero antes de irme le pregunté: ¿Cómo son las lombrices? La única lombriz que podía imaginarme es la típica marrón con un anillo más ancho en el centro y no me imaginaba que esas cosas pudieran estar dentro del cuerpo.

Me dijo que no, que eran como unos hilillos blancos muy finos.

Me fui con la cantinela a casa y todos los días, cuando lloraba por la noche y decía “Pica,Pica” me la llevaba al cambiador a mirarla. Nada. No veía nada. Y ayer los vi. Me quedé loca y también muy aliviada al saber que la razón por lo que la pobre está incómoda.  Nada más verlos ya me picaba a mi todo (cosas de la empatía o del asquito)

lombriz muerta

Ayer le di la medicina (que debe ser veneno puro porque es sólo una toma). También se la hemos dado al Moreno y al Rubio ya que se bañan juntos. Esperemos que las noches vuelvan a la normalidad aunque nunca se sabe.

Un placer. Como siempre.

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