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Ya os conté que las noches en mi casa son una fiesta en la que participan todos mis condicionantes.  También que Chiquitita se seguía levantando por la noche a tomarse un biberón pero que se dormía antes de acabárselo y que, dados los antecedentes del segundo de mis Condicionantes, aquello nos parecía gloria bendita.  Chiquitita tiene ya año y ocho meses. Esto se pasa de castaño oscuro. Y empezamos a pensar que la gloría bendita se está transformando en una pesadilla ya vivida.

las horas nocturnas

Pues sí, está claro que algo hacemos mal, porque por una razón u otra todos tienen una relación con el sueño un tanto especial (quizás el Moreno es el que se salva). Chiquitita es una tragona y siempre quiere estar comiendo algo. Será por eso que me parecía razonable que por la noche se despertara con hambre pero creo que ya ha llegado el momento de quitarle esa manía y que espere al desayuno como hacemos todos.

El problema es que Contrapunto empieza a ponerse nervioso también, empieza a ver el demonio que poseyó al Rubio esos dos años y, entre los dos, empezamos a perder el norte. Según él, Chiquitita está empezando a coger la manía de vomitar cuando llega la hora de dormir porque no quiere estar en la cuna sola. Yo creo que no. Creo que se pilla tal berrinche que al final, entre lágrimas, toses, mocos y flemas, acaba vomitando.

Pero también creo que las cosas hay que hacerlas poco a poco. A la pobre hasta ayer se la dormía con mimos y ahora tiene que dormir sola porque a sus padres se les ha puesto en las pelotas.  Es verdad que esta misma frase se la debo aplicar al biberón de la madrugada… ayer decidí que ya estaba bien e intenté no dárselo. Desde las 3:30 hasta las 5:15 estuvimos de fiesta. A ratos más tranquila pero los más llorando y pataleando. Al final se le pasó, ¡con un biberón! … ya no podía más, yo quería dormir.

dejadellorar

Contrapunto me decía que él prefiere hacer las pruebas a la hora de meterla en la cama y no de madrugada. Esto me lo decía sobre las 4:30am. Casi me lo como!! Y es que tener al lado un bebé (o más bien una niña pequeña) llorando como una loca hace aflorar todo lo peor de una.

La verdad es que evito pensar en esto y está claro que tenemos que hablarlo y llegar a un acuerdo sobre cómo lo vamos a hacer entre Contrapunto y yo. Encontrar el equilibrio entre explicarle que no puede comer o se tiene que dormir intentando que no entre en modo “grita alto para desquiciar a mamá” y  darle lo que quiere que es lo que le hace quedarse tranquila de verdad.

lloroylloro

Para que os hagáis una idea de lo que come, entre cuando llega de la guarde recién merendada (17h) y la cena que hago aproximadamente a las 20:30, se toma un biberón, un plátano y si encuentra alguna galleta o patata también se la toma. A la hora de la cena, cena lo todos. Ayer para que sirva de ejemplo se tomó: ¾ de librito relleno de queso y ½ yogurt. Luego su biberón que se tomaría como 120ml.

Pues la princesa de fresa a las 3 am ya estaba pidiendo pista. Estoy segura que hambre no tenía, que quería fiesta. Pero también estoy segura que si le hubiera dado el biberón cuando se levantó, en 10 minutos estaba dormida.

Que planeen de nuevo los días oscuros me aterra. Nos aterra. Tengo que encontrar el método. ¿Alguna sugerencia?

Un placer. Como siempre.

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