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Diréis que estoy desaparecida y llevaréis razón. Llegan los meses de verano y parece que todo se ralentiza, que nos cuesta más encender el ordenador,… Pero esa no es la razón de mi ausencia, ese no es mi caso. Julio es, si cabe, una carrera de obstáculos un poco mayor que el resto del año donde todo son rutinas.

Desde hace una semana Rubio y Moreno están con mis suegros de vacaciones (¡Benditos abuelos!) y todavía estaré dos semanas más sin ellos hasta que nos podamos unir de vacaciones. La cosa está más tranquila en lo que a labores familiares se refiere pero, claro, hay que aprovechar. Hay que aprovechar a hacer todas las cosas que no te da tiempo a hacer el resto del año y, como trabajas, sigues teniendo muy pocas horas para hacerlas (dentistas; ginecólogos; limpiezas hogareñas; cerrar las vacaciones: dónde vamos, qué hacemos, qué vemos,…; alguna quedada con amigas;…)

Mujer caída

Vamos, que este mes de Julio estoy viendo menos a Contrapunto que el resto de meses del año, porque lo que hago es darle a Chiquitita en cuanto entra por la puerta para poder ir corriendo a la cita que tenga en cuestión. ¡Una pena! El año pasado nos lo montamos mejor, claro que eliminé de la ecuación el dentista y, como se suele decir, de esos barros estos lodos.

Sigo leyendo cosas muy interesantes (sí, sí, leo en el baño), cosas que me apunto mentalmente que quiero contaros y que luego se me olvidan, cosas que me apunto para hacer con los niños, para hacer en casa,… pero no me da el tiempo.

Ayer oí en la radio que el responsable de la Plataforma de Afectados por Hepatitis C se ha curado de la enfermedad. Contaba lo contento que estaba porque hace un año pensaba que su esperanza de vida era de 8 años y ahora su esperanza de vida es como la de cualquier otro. Ya os conté en el post La Hepatitis C se cura, pero no en España. en qué estaba la situación en Marzo de este año. Los afectados pedían que se les suministrase esa nueva medicación que CURABA! (qué fuerte! Tener que pedir, suplicar una medicación que cure), ahora esa medicación se está dando pero no a todos.

sovaldi dinero pastilla

En los que han conseguido que les den la medicación y están en ello o se han curado, hay una sensación agridulce. Por un lado hay miedo a que no le funcione, hay esperanza de curación, hay alegría de ver que su vida puede ser como la de cualquier otro. Pero también hay pena, hay pena por los que se quedaron y hay pena y angustia por los compañeros que todavía no lo han recibido. Incluso diría que hay una sensación de cierta culpabilidad por estar delante de otros. Los sentimientos que despiertan en cada uno son diferentes y difícilmente controlables pero no es justo.

Es comprensible que haya que priorizar, que a lo mejor no se puede medicar a todo el mundo de una vez (aunque no sé porqué no),… pero en esa priorización hay gente que se queda a las puertas, que al final no la recibe y que al final se muere. Hay padres, madres, hijos, sobrinos,… que se quedan sin sus mujeres, maridos, padres, hijos,… Alguien debería de pensar profundamente en esto y dar una solución global.

Os dejo unos enlaces por si queréis profundizar más: PlafHCArtículo El País \ Experiencias.

Un placer. Como siempre.

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