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Ahora sí que sí: ¡ya es verano! El calendario lo dice, el calor también, los niños han empezado los campamentos,…

Os contaré que, al final, toda la organización que tenía prevista se fue al carajo. No me concedieron ningún campamento de la comunidad, así que, como además al final ya iba tarde, he tenido que mover Roma con Santiago, tirar de talonario y encontrar alternativas para que mis Condicionantes tengan alguna distracción estival mientras sus padres trabajan.verano_feliz

Ayer llegaron contentos, lo cual me alivia mucho porque parece que puede que sorteemos la crisis “no quiero irrrrr”, aún así el Moreno me dijo: “Mamá, yo algún año quiero no ir de campamento…” Pobrecito. Ya le expliqué que es cuestión de matemáticas, que yo sólo tengo un mes de vacaciones y ellos tienen dos meses y medio, que no podemos hacer nada. La verdad es que es una pena que las cosas sean así pero no veo alternativa.

Antes de tener niños, conocí a una señora que se excedía todos los veranos para estar con su hija. En ese momento pensé, qué manera de aprovecharse de un puesto público (que es el único que puede permitir ese tipo de cosas). Ahora lo veo diferente. Sería genial poder permitirte tanto económicamente como a nivel laboral cogerte algo más de vacaciones para poder estar con los niños y no enchufarlos a cualquier campamento que te ofrezcan y que puedas pagar.

Porque ¡esa es otra!: ¡Vaya precios!. Los campamentos que son realmente campamentos son carísimos (y eso que todavía no me planteo que duerman fuera de casa). Si tienes más de un hijo y tienes que multiplicar el precio por el número de hijos, la cosa se hace imposible. Realmente te tienes que plantear ahorrar para ese mes y medio en el que no encajan tus vacaciones y las suyas. Supongo que luego crecerán y se nos ocurrirán otras alternativas, pero por ahora…
keepCalm

Una vez “solventado” el tema de ¿qué hago con los niños?, ahora toca pensar en qué hacemos en verano. Aquí verano, es el verano considerado de manera adulta, es decir, las dos o tres semanas en las que tú tienes vacaciones y te vas en familia a algún sitio. Y es que si te crees que vas a tener alguna semana o mes donde sólo te dejas llevar, te engañas. Ser parte adulta de una familia implica que siempre siempre tienes algo que pensar, que decidir.

Os digo más, ahora que estamos en verano, la parte adulta de una familia del tipo al que pertenezco (feliz&desastre) tiene que preocuparse también de una cosa que no hace durante el periodo escolar: que los niños coman bien. Durante el periodo escolar, mis niños que van al comedor, puedes no ser muy exigente con las cenas porque ya en el cole le dan verduras, legumbres, fruta,… en verano eres tú mismo con tu mecanismo. Así que, al mecanismo habitual hay que meter el modo adicional “mamá cocina bien y sano”. ¡Ánimo chicos!, que el verano no ha hecho más que empezar.

Un placer. Como siempre.

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