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Sé que me tenéis en falta. Ayer no acudí a mi cita. Sin querer justificarme (o sí) es que como ya os conté lo de salir de hibernar es muy duro.

Hace un par de semanas nos tomamos otro de esos días para la pareja. Ya os comenté que hemos decidido que usar una vez por trimestre el “porque  nosotros lo valemos” [tomarnos un día de diario de vacaciones solos los dos, para estar juntos, tranquilos, comer en algún sitio agradable y luego disfrutar de una tarde de entre semana en familia]. Hace dos semanas tocó el “porque nosotros lo valemos”, esta vez provocado por el regalo de cumple y alguna otra cosa que me hizo mi Contrapunto.

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He de decir que esta entrada llega con dos semanas de retraso porque he dudado bastante si compartirlo o no. La cosa es que el regalo fue ni más ni menos que ir a DiverXo. Para quien no lo conozca es un restaurante de tipo fusión que lleva Dabiz Matín y que actualmente cuenta con tres estrellas Michelin.

Qué os puedo decir… comimos espectacular. Ahora escribiendo esta entrada estoy recordando un plato de carabinero que quita el sentido, otro de cochinillo,… qué hambre! Qué rico! Opiniones hay para todos los gustos, incluidas aquellas que lo tildan de una tomadura de pelo. A mí me gustó. Mucho.

Cuando nos acercábamos al restaurante le comentaba a Contrapunto que estaba luchando intentando asumir lo desorbitado del precio, ya que, como ya os conté hace tiempo, soy de las que un precio excesivo me alejan de cualquier compra. En esa conversación también comentamos que estas cosas son de esos pequeños caprichos que te das una vez en la vida, que lo culinario nos pirra y no tenemos otro tipo de gustos caros. También os diré que después de probar el primer lienzo mi mente pasó a otros derroteros llegando a la siguiente conclusión: lo mismo, lo más inteligente en nuestro caso, es que nuestras salidas de tono vayan en esta línea. Directa al paladar y a los recuerdos que te dejan.

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Bueno, pues por la misma razón que tuve que luchar para ir, es la razón por la que dudaba en contároslo. A mi misma me resulta un poco difícil encajar con mi forma de pensar este tipo de cosas y no me gustaría que aquel que me lee y no me conoce se haga una idea equivocada de mi, de mi vida, que es en el fondo lo que entrada a entrada os voy contando aquí.

Supongo que todos tenemos nuestras excentricidades, incongruencias,… esta puede ser la mía.  O quizás no. Quizás sencillamente sea una forma de ver la vida, de disfrutar de la vida. Dice el anuncio que todos tenemos sueños caros. Normalmente mis sueños no lo son.

Gracias Contrapunto por un regalo espectacular que siempre estará en nuestra memoria y por una velada tan agradable.

Un placer. Como siempre

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