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Todos tenemos una opinión. Todos sabemos lo que nos gusta y lo que no. Todos contamos. No tenemos excusa. Hay que ir a votar.

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Os diría más, hay que ir a votar con los niños. Yo siempre lo hago. Tenemos un derecho real a decidir y, quizás, para las personas de mi generación ha perdido valor porque es como el agua que siempre sale del grifo. Pero esto no siempre ha sido así: Hubo un tiempo, hace no tanto, donde las mujeres no podían votar en España. Hubo otro donde ni mujeres ni hombres podían hacerlo.  En países tan avanzados como Suiza no se permitió el voto femenino hasta 1971. En Sudáfrica hasta 1994 no se permitió votar a la gente “de color”.

A nuestros hijos continuamente les estamos enseñando cosas: que hay que compartir, que nuestros actos tienen consecuencias, que hay que hacer caso, que tienen que decidir sobre las cosas de su ámbito,… Yendo a votar con ellos les enseñamos muchas cosas: que es importante participar, que es necesario informarse, que hay más alternativas de las evidentes,…

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Considero, además, que a partir de ahora la política por fin va a ser más cercana, va a ser más debate para llegar a acuerdos por el bien común, va a ser más plural. En definitiva, va a ser mucho más interesante.

Una cosa más, lo importante (según cómo yo lo veo) es votar al que más te encaje. Alternativas como la abstención, el voto en blanco o el nulo tiene un efecto que seguro que no es el que quieres. Te lo explico brevemente:

  • Abstención: No son tenidos en cuenta ya que solo cuentan los votos emitidos. Es utilizado como medida de protesta contra el sistema para deslegitimar al gobierno, pero en la práctica beneficia a los partidos mayoritarios. Deslegitimar es sólo una cuestión ética, en la práctica no hay nada que les impida gobernar ya que, aunque sólo votara una persona, ese voto emitido sería el 100% de los votos y significaría una mayoría absoluta.
  • Voto en blanco: Perjudica a los partidos más pequeños o lo que es lo mismo, beneficia a los partidos mayoritarios. Esto es debido a que sí son tenidos en cuenta pero con la actual ley electoral, provocan que los partidos con menos votos lo tengan más complicado para conseguir escaños.
  • Voto nulo: En la práctica tiene el mismo efecto que la abstención, ya que a la hora de repartir los escaños, solamente se contabilizan los votos realizados válidos. Cada voto cuenta.

Yo tengo mi voto decidido. Soy de las que creo que otro mundo es posible. Nos vemos en las urnas.

Un placer. Como siempre.

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