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Como se suele decir, soy una chica de ciudad y aunque mis padres no son de aquí, ellos tampoco pudieron proporcionarme un pueblo porque eran de ciudad. Mis veranos infantiles no eran aquellos de investigar, de llegar de tierra hasta las cejas o de magulladuras por las grandes aventuras. Seguían siendo veranos urbanitas bastante controlados.huerfanos-de-pueblo

Puede ser esa carencia o por azar que elegí a mi Contrapunto. Él sí tiene pueblo y aunque de sus hermanos fue el que menos encajó con el mundo rural, nos ha brindado la oportunidad a la familia de tener un pueblo de adopción. Este año hemos hecho el primer acercamiento serio durante esta Semana Santa y ha sido un éxito.

Este año que estrenamos pueblo hemos contado con la inestimable ayuda mis suegros que han hecho de maestros de ceremonia. Mis suegros son un cielo. Algún día dedicaré un post a los buenos suegros, lo apuntaré en mi lista.

A lo que iba, que me pierdo. Tendríais que ver  la cara de ilusión de mis tres Condicionantes: El moreno ha sido el rey de la bici, el rubio ha encontrado su “primer amor de verano” y la rubia ya ha dejado el gateo. La vida de pueblo, es eso, de pueblo: olvídate de tener las tecnologías a mano (de ahí mi ausencia de estos días) o comprar algo que se te ha olvidado después de las cinco de la tarde. Tendrás que tirar de la wifi del Ayuntamiento estando a las puertas del mismo o pedir los huevos a la vecina esa que es prima de tu suegra. Y a cambio tienes petardos, bicis, heridas, aventuras,… libertad.

Goya_Muchachos_trepando_a_un_árbol

Para los niños es un lugar ideal, en mi opinión. No os engañaré que para mí, como con otras cosas, tiene una parte de inversión. Ahora mismo para una madre de tres, el pueblo es más duro que la vida urbanitas. Allí no están las cosas que tenemos en casa y además hay más descontrol general. Allí tú eres la madre, la amiga, la que juega al tenis, la que va al frontón, al cotarrillo,… además de comprar, cocinar, limpiar, leer cuentos,… pero es una carrera de fondo. Algún día, cuando sean más mayores, toda la primera lista de cosas la harán ellos solos (salvo la parte de madre que esa la tenemos hasta que nos muramos) y los perderás de vista hasta que tengan alguna necesidad que cubrir (dinero, comida,..). En ese momento ya tendrás tiempo de ocuparte sólo de la segunda lista por lo que sólo tendrás que trabajar el concepto de la autoexigencia para minimizarla y hacer que para todos sean momentos de vacaciones de verdad.

Estoy contenta. Estamos contentos. Ya tenemos pueblo. Nuestro pueblo es Fuenterrebollo por si un día os apetece conocerlo.

Un placer. Como siempre.

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