Etiquetas

,

Ayer murió el padre una de mis mejores amigas después de una enfermedad larga y dura. Qué difícil! Qué pena!

Estas cosas te hacen reflexionar sobre la muerte, sobre la vida. Aquí, en batiburrillo, van esas reflexiones. Perdonad pero es difícil ligarlas cuando para una misma produce tantas sensaciones.

¿Morir de repente o hacerlo más lentamente?

Siempre es duro, en cualquiera de sus formas. Uno no te permite decir nada que no hayas dicho antes y a priori parece que ahorra sufrimiento y ansiedad al que se va y a los que se quedan. El otro permite a los que se quedan “despedirse” de alguna manera y al que se va poder disfrutar un poco más de la vida.

Lo que es razonable.

Parece que todos asumimos que los abuelillos (los mayores, los de más de 80 años) se morirán y nosotros lo veremos. Hay que verse de todas maneras en esa situación, que se muera tu madre por mayor que sea. Pero hay otras menos razonables y más duras: un hijo, un padre con hijos pequeños, un padre joven con mucha vida por delante,…

Me ha pasado dos veces en mi vida tener un temor real a la muerte de un ser querido, las dos con la primera de mis Consecuencias. Una en el parto, no fue un parto fácil y sólo pensaba: “no, ahora no puedes morirte”. Fue un miedo atroz pero sólo duró media hora. La segunda fue peor. Fue cuando se puso malo y una alternativa real era que se muriese. Como no va con mi forma de ser sólo me permití pensar en ello unos minutos y todos los demás se dedicaron con energía a lo contrario. Esos minutos fueron horribles. Cuando compartes todo con una persona y se va (o está muy cerca de irse) no hay nada que no te recuerde a esa persona y encontrar las fuerzas para seguir es muy difícil pero necesario.

No dejarte nada por hacer.

Realmente es una faena morirse, pero si eres tú el que se va, pues ya está. Para ti se ha acabado la fiesta. Lo duro está en los que se quedan.

Decía esta amiga que no se quedaba con la sensación de haberse dejado nada en el camino con su padre: que habían reído, llorado, compartido, peleado, querido, viajado, disfrutado,… que de la vida vivida la habían vivido plenamente. Otra conocida que su marido murió hace muchos años dice que lo que le da pena no es que se muriera si no la cantidad de cosas que no pudo ver: los éxitos de sus hijos, como se formaban una familia, disfrutar de sus nietos,…

La conjunción de esos sentimientos son los que me gustaría tener porque lo que indican es que estas tranquila con lo hecho y con lo ocurrido. No dejarse nada en el camino y lamentar que la otra persona no pueda disfrutar de lo que tú disfrutas.

DEP Ricardo Allué Tellez. Un gran hombre.

Anuncios